Podología infantil: síntomas y principales problemas

Cuando nuestros hijos comienzan a caminar o correr, debemos tener mucha atención a la manera que lo hacen. Los expertos en podología infantil, recalcan la importancia de que los padres presten atención a los pies de los niños.

¿Por qué tanta preocupación? Es muy común que aparezca una anomalía en los pies de los niños. Y lo podemos identificar a través de unos síntomas muy simples como estos: Si observamos que nuestro hijo tiene una marcha inestable o cae frecuentemente; si coge malas posturas al caminar o no quiere participar en deportes; o incluso si tiene dolores y molestias.

Normalmente, la solución es simplemente la adquisición de unas plantillas, pero a veces no es suficiente y hay que hacer un tratamiento específico. A continuación, mencionaremos los principales problemas de podología infantil que podemos encontrar. ¡Continúa leyendo!

Podología infantil: síntomas y principales problemas

Deformidades en los pies de los niños, como:

Pie plano. Se trata de la ausencia total o parcial, de la curvatura del arco de la planta del pie. Provoca que se apoye todo el peso sobre la curvatura y el talón se desvía hacia atrás. Podemos encontrar tres tipos de pies planos y sus soluciones:

  • Pie plano flexible: Se corrige mediante el uso de plantillas.
  • Pies planos valgos: Suele necesitar un tratamiento para que el niño ande con normalidad.
  • Pies planos patológicos: No se puede localizar a una edad temprana del niño. Puede llegar a ser doloroso y su solución suele ser la cirugía y un uso posterior de calzado ortopédico.

Pies cavos. Este problema sería el contrario, por lo que nos encontraríamos con un pie con exceso de curvatura. Esto provoca una falta de flexibilidad y aumenta el reparto del peso hacia la zona del antepié. La mayoría de pacientes con este tipo de problema, se corrigen con el uso de plantillas.

Pie varo. En este caso, el talón y los dedos están apoyados en la parte externa del pie, lo que repercute en la lateralización de piernas y rodillas. La solución son plantillas y un tratamiento.

Pie equino. Sólo hay apoyo en las puntas de los pies. Puede ser un problema temporal o continuo cuando pasa de los tres o cuatro años. El profesional tendrá que hacer un diagnóstico de la situación particular.

Pies pronados. Se da esta situación cuando, el talón del pie se dirige demasiado hacia la parte interior y la parte delantera hacia el exterior. El profesional tendrá que hacer un diagnóstico de la situación particular.

Pies supinados. Es la situación contraria a los pies pronados; la planta del pie mira hacia adentro. Este problema puede tener graves consecuencias en las articulaciones, dolores y malestar. En este caso, es fundamental un rápido tratamiento.

Mala posición de los dedos, como:

Dedos en garra. Se trata de una deformidad en los dedos del pie, debido a una flexión excesiva de las articulaciones. Como el paciente es un niño, el problema es leve debido a que no le ha dado tiempo a evolucionar. Su solución suele ser la manipulación del pie y el uso de una férula temporal en el dedo afectado.

Dedos en martillo. La forma que adquieren los dedos en una posición flexionada es similar a la de un martillo; afectando las articulaciones del segundo, tercero y cuarto dedo del pie. Por ello, lo primero que haremos será cambiar el calzado por unos más amplios y le añadiremos el uso de almohadillas para aliviar la presión. La solución sería el uso de órtesis de silicona a medida o la cirugía en caso de que sea un dedo martillo rígido (difícil de ver en niños).

Es recomendable que todos los niños vayan a la consulta de podología a partir de los tres o cuatro años; o ir antes, en caso de que se detecte alguna anomalía en sus pies.

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