Pies fríos en invierno: ¿Hay que preocuparse?

Seguro que muchas veces has oído aquello de que el corazón es el espejo del alma, pero lo que no habrás oído que observando tus pies puedes darte cuenta de cómo te encuentras de salud.

Tener los pies fríos durante los meses de invierno no debe preocuparnos, es relativamente normal debido a que los pies son las extremidades más alejadas del corazón. Por eso, la sangre tiene más dificultad para llegar a ellos y esto influye en que tengan una temperatura inferior a la del resto del cuerpo.

¿Por qué tengo los pies fríos?

Tampoco podemos olvidarnos de un posible origen neurológico, bastante frecuente entre las personas que sufren diabetes o en persona con un importante déficit de vitamina B o algún trastorno autoinmune.

Estos problemas pueden llegar a distorsionar la información que llega al cerebro del estado de nuestros pies.

Otros motivos que pueden ocasionar la sensación de pies fríos son por ejemplo un déficit de hierro que puede afectar a la regulación de la temperatura del cuerpo, el hipotiroidismo, es decir un trastorno en la glándula tiroides o incluso el exceso de sudor típico de la hiperhidrosis que hace que baje la temperatura de nuestras extremidades.

En la mayoría de los casos en los que no se sufre ninguna enfermedad, una alimentación adecuada rica en magnesio, calcio, vitaminas E,K y C junto con una adecuada hidratación pueden ayudarnos a elevar la temperatura de los pies. También es fundamental que practiquemos algo de actividad física para favorecer la circulación, utilicemos calcetines de fibras naturales y un buen calzado que no nos apriete.

No obstante, siempre recomendamos que, ante cualquier duda preguntes a tu podólogo ya que el te puede recomendar ciertas pautas para que esto no pase o no se convierta en un problema más grave. Y, si no sabes a quien acudir recuerda que puedes pedirnos cita a través de la web.

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