Chanclas en verano: ¿son una buena opción?

El verano ya llegó y  con las altas temperaturas comienza el tiempo de piscina y playa. Vamos por tanto cambiando nuestro armario con ropa más fresca y ligera incluyendo el calzado. Solemos cambiar el zapato cerrado y las botas por las chanclas y sandalias. Sin embargo, ¿son una buena opción las chanclas? ¡Te lo contamos a continuación!

Chanclas en verano: ¿son una buena opción?

Las chanclas son el calzado elegido en verano gracias a su ligereza, comodidad y facilidad para poner.  El problema surge cuando su uso es continuado, porque además de poder producir lesiones en la piel como rozaduras o ampollas, pueden producir otro tipo de lesiones que impliquen a la musculatura y a la marcha normal.

¿Qué lesiones pueden producir?

  • Tendinitis del tendón de Aquiles, metatarsalgias y fascitis plantar por falta de amortiguación de las chanclas.
  • Esguinces de tobillo, tendinitis de peroneos y dolores de rodillas por inestabilidad del tobillo debido a la falta de sujeción de dicho calzado a nivel de tobillo.
  • Inflamación de dedos o dedos en garra ya que se ponen en tensión por el hecho de “chancletear” y para sujetar el calzado y evitar que se nos escape a cada paso.
  • Ciáticas, lumbalgias, trocanteritis o cualquier patología derivada de una marcha prolongada y un apoyo plantar incorrectos debido a la aparición de callos o durezas dolorosos.

¿Qué consejos te damos desde clínica JLM?

Te aconsejamos restringir el uso de chanclas a playas, piscinas o vestuarios públicos, que es para lo que fueron concebidas. De esta forma, podrás evitar infecciones cutáneas, pinchazos en la planta del pie o heridas en la piel.

Si vamos a caminar de manera prolongada deberemos elegir unas zapatillas de tela o sandalias que aporten buena sujeción a nivel del tobillo y buena amortiguación en la suela. Lo mejor es elegir un calzado con una suela de un grosor mínimo de 2 cm.

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