Los callos o callosidades (también llamados hiperqueratosis plantares) son una respuesta de nuestro cuerpo ante un exceso de fricción y/o presión en determinadas áreas del pie.

Generalmente, y sobre todo por desconocimiento, la población engloba y llama “callos” a cualquier lesión “dura” que aparece en la piel del pie. Por ello, para evitar confusiones, es importante saber diferenciar bien todas estas alteraciones en la piel:

Dentro de los callos o hiperqueratosis plantares nos encontramos DOS TIPOS:

1. DUREZAS O HIPERQUERATOSIS DIFUSA

Esta alteración en la piel es más extensa y superficial, y se caracteriza por tener los bordes sin definir y un color amarillento, que deriva del cúmulo de queratina en la zona.

A diferencia de los helomas (que crecen hacia dentro y son más profundos), las durezas se producen en las capas más superficiales de la piel y generalmente no provocan dolor o molestia.

2. HELOMAS 

En este caso, la alteración en la piel está más concéntrica, profunda y definida, y según la zona, puede generar molestia o dolor al tocar o caminar. En muchas ocasiones, los helomas no son tan visibles ya que se encuentran cubiertos por durezas.

Dentro de los helomas podemos diferenciar varios TIPOS:

CLAVO PLANTAR O HELOMA PLANTAR

Aparecen en la planta del pie por la fricción y presión sobre esta zona. Presentan mayor dolor al roce y al caminar, ya que da la sensación como si pisáramos un “clavo” en cada paso que damos.

“OJO DE GALLO”, “OJO DE POLLO” o HELOMA INTERDIGITAL

Esta lesión también se produce por la fricción y presión, pero en este caso los “causantes” son los huesos de los dedos cuando rozan unos con otros. Por ello, el “ojo de gallo” se localiza entre los dedos del pie, con más frecuencia entre el cuarto y el quinto dedo.

HELOMA DORSAL

Son aquellas lesiones que aparecen en la parte superior de los dedos debido a la fricción que sufren con el calzado. Son muy habituales en personas que sufren patologías como dedos en garra, martillo o mazo.

HELOMA DE FONDO DE SACO

Este tipo de callo aparece en la parte blanda que une dos dedos del pie. Suele ser doloroso y aparece con más frecuencia entre el cuarto y quinto dedo.

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